Conocí a Alberto Morago en una fiesta. Me lo presentó Ruth Armas, que sabía que estaba buscando director de foto para el corto “Casting”. Nos tomamos las cervezas más caras de todo Madrid y me enseñó algunos de sus trabajos en el iPhone: “La mayoría están sin retocar”. Y lo que vi eran joyas. Además, Alberto tenía lo que estaba buscando. Estaba tan harto de todo como yo. Y como Javi. Tan harto de todo como contaba esa historia.
Antes de rodar, Alberto me avisó de que él apenas tenía experiencia en rodaje. Él era, ante todo, un fotógrafo de actores, modelos… Un fotógrafo de estudio. Pero tenía estilo. Y luz.
Pronto vinieron “Casting Dos” y “Casting Tres”. Alberto me dejaba siempre libertad para coger la cámara, mientras él se centraba en iluminar con la mayor sencillez y eficacia. Nos entendíamos sin tener que hablar apenas. Y el resultado final indicaba que íbamos bien.
Luego llegó la peli. Yo -Alberto lo sabe- deseaba volver a trabajar con Alejandro Espadero, uno de mis mejores amigos y el director de foto de “Llama ya”. Empezamos a la vez en esto (hicimos juntos nuestros primeros cortos) y sonaba perfecto reunirnos para nuestro inicio en el largo. Pero no pudo ser. A Alejandro le cambiaron las fechas de un rodaje y no pudimos cuadrar las agendas. Entonces, Morago se ofreció. Quería hacerla. A pesar de lo duro que iba a ser. Nos conocíamos. Sabíamos cómo funcionar con rapidez. Además, él era el director de foto de los tres “Casting”… No podía ser otro el que iluminara la película.
No soy capaz de expresar con exactitud lo agradecido que estoy a su trabajo. Morago fue director de foto, sí. Y uno -ya lo dirán las imágenes- espléndido. Y algo más. También fue jefe de eléctricos, eléctrico, chófer, maquinista, proveedor de material, carga y descarga, sonidista, almacén de focos, párking, actor, amigo, cómplice, y, sobre todo, aliado. Pocos profesionales hubieran soportado lo que este señor de humor retorcido y brillante soportó veinte días seguidos sobre sus hombros. Y, siempre, regalando la libertad de jugar al cine.
Pocas personas han visto el teaser que hemos hecho de la peli. Es un teaser montado con los brutos, donde no hay ningún retoque de color. Ni uno. Todos -y en este “todos” hay importantes nombres de esta profesión- coinciden en lo mismo: “La fotografía está impecable. ¿Quién la ha hecho?” Y nadie lo dice, pero yo sé que, en ese momento, todos esperan que diga algún nombre conocido. Alguien que ya tenga un gran currículum a sus espaldas y que no pare de currar. Porque nadie se espera que el autor de la fotografía de “Casting” sea un tipo que no había hecho una peli en su vida, que no sacó el fotómetro en ningún momento del rodaje porque no hacía falta, porque él ya veía, y con un don único para sacar la mejor luz… El mejor actor. Un tal “Alberto Morago. Un amigo. Un fotógrafo”.