Las primeras imágenes

En el anterior post, se hacía mención a un teaser que estábamos moviendo entre algunas productoras e instituciones de cara a conseguir apoyo y financiación. Como se dijo, es un montaje llevado a cabo con las imágenes completamente en bruto, sin ningún tratamiento de post-producción. Es más, incluye una cartela inicial explicando esto mismo. Aun así, es una pieza que resume perfectamente el tono y la factura de la película. Hasta ahora, no nos hemos decidido a enseñarla porque no deja de ser un material de trabajo, pero nos gustaría compartirlo con vosotros y, sobre todo, con el equipo que hizo posible esta peli. Así ya pueden demostrar que pasaron el verano rodando un largo. Y que el largo avanza.

Además, estamos en un momento en el que el proyecto necesita un empujón por parte de todos para llegar a su fin, y siento que una de las mejores formas de impulsarnos es hacer públicas estas imágenes…. Y que se muevan… Y empezar a hacer ruido… Y que aparezca un productor con ganas de ayudar a acabar el proceso… O un mecenas que nos quite pequeñas deudas… O suscitar vuestro interés, lo que sería nuestro mayor éxito.

Dicho esto. No se hable más. O mejor. Sí, hablemos, pero que lo hagan Javi, Esther, Bea, Nay, Ken, Ruth, Marta, Juanra… Ellos son los protagonistas. Y el alma y la luz de esta peli.

Pues ya está. Bienvenidos a las primeras imágenes de “Casting”.

¿Dónde? Ah. Sí. Aquí.

Alberto, la fotografía

Conocí a Alberto Morago en una fiesta. Me lo presentó Ruth Armas, que sabía que estaba buscando director de foto para el corto “Casting”. Nos tomamos las cervezas más caras de todo Madrid y me enseñó algunos de sus trabajos en el iPhone: “La mayoría están sin retocar”. Y lo que vi eran joyas. Además, Alberto tenía lo que estaba buscando. Estaba tan harto de todo como yo. Y como Javi. Tan harto de todo como contaba esa historia.

Antes de rodar, Alberto me avisó de que él apenas tenía experiencia en rodaje. Él era, ante todo, un fotógrafo de actores, modelos… Un fotógrafo de estudio. Pero tenía estilo. Y luz.

Pronto vinieron “Casting Dos” y “Casting Tres”. Alberto me dejaba siempre libertad para coger la cámara, mientras él se centraba en iluminar con la mayor sencillez y eficacia. Nos entendíamos sin tener que hablar apenas. Y el resultado final indicaba que íbamos bien.

Luego llegó la peli. Yo -Alberto lo sabe- deseaba volver a trabajar con Alejandro Espadero, uno de mis mejores amigos y el director de foto de “Llama ya”. Empezamos a la vez en esto (hicimos juntos nuestros primeros cortos) y sonaba perfecto reunirnos para nuestro inicio en el largo. Pero no pudo ser. A Alejandro le cambiaron las fechas de un rodaje y no pudimos cuadrar las agendas. Entonces, Morago se ofreció. Quería hacerla. A pesar de lo duro que iba a ser. Nos conocíamos. Sabíamos cómo funcionar con rapidez. Además, él era el director de foto de los tres “Casting”… No podía ser otro el que iluminara la película.

No soy capaz de expresar con exactitud lo agradecido que estoy a su trabajo. Morago fue director de foto, sí. Y uno -ya lo dirán las imágenes- espléndido. Y algo más. También fue jefe de eléctricos, eléctrico, chófer, maquinista, proveedor de material, carga y descarga, sonidista, almacén de focos, párking, actor, amigo, cómplice, y, sobre todo, aliado. Pocos profesionales hubieran soportado lo que este señor de humor retorcido y brillante soportó veinte días seguidos sobre sus hombros. Y, siempre, regalando la libertad de jugar al cine.

Pocas personas han visto el teaser que hemos hecho de la peli. Es un teaser montado con los brutos, donde no hay ningún retoque de color. Ni uno. Todos -y en este “todos” hay importantes nombres de esta profesión- coinciden en lo mismo: “La fotografía está impecable. ¿Quién la ha hecho?” Y nadie lo dice, pero yo sé que, en ese momento, todos esperan que diga algún nombre conocido. Alguien que ya tenga un gran currículum a sus espaldas y que no pare de currar. Porque nadie se espera que el autor de la fotografía de “Casting” sea un tipo que no había hecho una peli en su vida, que no sacó el fotómetro en ningún momento del rodaje porque no hacía falta, porque él ya veía, y con un don único para sacar la mejor luz… El mejor actor. Un tal “Alberto Morago. Un amigo. Un fotógrafo”.

Cris, la película

“Casting” no hubiera sobrevivido sin Cris. Seguramente, ni siquiera hubiera nacido sin ella.

Ha estado siempre… Durante el guión, Esto me gusta, pero igual esto no le pega mucho a este personaje, Pues tienes razón, yo también dudaba en eso, lo cambio; antes del guión, Tienes que ponerte a escribir, Lo sé, Pues ponte ya, Vale, tienes razón; justo después del guión, Si te dan esos días de vacaciones, puedes hacer la peli, ¿no? Em, bueno, sí, pero es que… ¿Sí o no? Sí, tienes razón, ya estoy harto de que tengas razón, ¿sabes? (beso).

Y, sobre todo, estuvo en el rodaje. Porque Cris iba a ser una ayudante de producción, la primera de Myriam. Y lo fue. Pero antes de empezar a rodar decidimos que fuera nuestra directora de arte. Es más. Que ésta fuera su primera película como directora de arte. Aún más… Su primera vez como directora de arte… Ni un corto… NADA. Y lo hizo. Y lo clavó.

Y también fue confidente. Confidente de mis errores, de mis aciertos. Confidente de todo el equipo, de todo aquel que necesitaba desahogarse y compartir con alguien un rato de verdad y de paz. Fue colchón de todos y bálsamo para muchos. Fue la aliada perfecta en un rodaje (como todos) maravillosamente imperfecto. Fue lo que esta película necesitaba que fuera. Fue la fuerza para vivir durante un mes bajo cajas de milcosasmil y desayunos.

De ella son los colores, los decorados y los tickets de Ikea. De ella son las sonrisas. Las miradas. El apoyo constante. De ella es, sobre todo, la paciencia. La calma y la eficacia.

La foto está tomada en verano. El día antes de empezar a rodar. En casa de una amiga de la que ya os hablaré cuando toque. Entre sushi, perros y la piscina de “Cocoon”. Y sé que, probablemente, Cris me odiará un buen rato por poner esta fotografía, pero a mí me gusta esta imagen en la que nos saca la lengua a todos y se agarra la toalla como la que sabe de antemano la que se le viene encima… Como le he dicho hace un rato, “eres tan maja que seguramente seas anticonstitucional”. Y me da igual que se ría. Os lo juro. Es verdad.

“Hemos terminado”

Hace ya varias semanas que dijimos esto, “hemos terminado”, pero es exactamente el tiempo que he necesitado para coger fuerzas, descansar y reposar todo lo que hemos vivido en este rodaje, que ha sido mucho, más de lo que nunca hubiéramos imaginado.

No ha sido un trabajo fácil. Era nuestra primera película. Y además, la hemos hecho con un presupuesto inverosímil. Pero la gente se ha matado a trabajar, y lo ha hecho posible.

En cuanto a mí, lo he hecho lo mejor que supe. Lo mejor que pude. No era consciente de que escribir, producir y dirigir tu primera película conllevaba altísimos riesgos emocionales y, para muchos de ellos, no estaba preparado. Una vez pasada la resaca post-rodaje, me quedo con todo lo que tengo que aprender. A nivel humano. A nivel profesional. A nivel de equipo. Siempre dije que este rodaje iba a ser “como un corto, pero de más días”… Error. Rodar un largometraje no es como rodar un corto. No lo es. O, al menos, yo no lo siento así. Y eso es lo primero que aprendí, lo primero que sentí la primera mañana que dijimos “acción”. Un largometraje es un camino lleno de saltos al vacío, baches, ilusiones, caídas en picado, risas, lágrimas y desayunos de pie. De discusiones, dudas, cambios de planes, decisiones imposibles, invención constante… Y sé que podría haberlo hecho mejor… Y sé que hemos vivido muchas dificultades, pero también grandes aciertos. Sé que no he sido el mejor director que quiero ser, pero sé que sin este gran viaje nunca podría llegar a serlo.

Hay mucha autocrítica que hacer. Y muchas satisfacciones que despejar. La película es lo que hemos querido que sea. Y nos gusta. Como guionista y director, llevo años buscando historias y he pasado por muchas fases de posibles primeros largos. Ahora, con “Casting” en pie, sé que he rodado la mejor primera película que sabía hacer. Que tenía que ser ésta y no otra. Que necesitaba que fuera así. Y que estoy encantado con lo que tenemos. Que los planos respiran verdad, honestidad y una fuerza, en ocasiones, brutal. Que estoy feliz de que “Casting” sea mi primera peli. Nuestra primera peli. Que ahora queda un larguísimo camino por recorrer, pero el abismo, el barranco, ya ha quedado atrás. Lo hemos saltado.

GRACIAS A TODOS.

Nos vemos en la sala de montaje.

Casting

Queda un día y medio para acabar el rodaje y se entremezclan las emociones. Hemos vuelto aquí, a la sala de El Molino Rojo, donde empezó todo esto. Donde hicimos este corto, sin saber que esos 3 minutos y medio se convertirían luego en una aventura a la que aún le quedan nuevas fases. Donde se detonó este viaje que ha unido a más de 20 personas con un objetivo común: hacer el trabajo lo mejor posible… Jugar… Y aprender.

No mentiremos. Ha sido duro. Más duro de lo que imaginábamos muchos. Somos unos inconscientes, y lo que hemos hecho este verano invisible ha sido una locura insensata y maravillosa. Algo que según cualquier manual de producción, guión y dirección debe estar prohibido. Pero no sabemos si lo está… No lo hemos mirado. Hace mucho que decidimos seguir nuestro camino, sin hacer mucho caso a las normas o al “esto hay que hacerlo así”. Y mañana vamos a celebrar no sólo el final de este rodaje increíble, sino que el material que tenemos supera con creces lo que imaginamos antes de cantar el primer “acción”. Y brindaremos porque tenemos una peli. “Nuestra” peli. Una historia que nos gusta. Que queremos ver, montar y enseñar. Que ya hemos hecho “Casting”. Con 5.000 euros, 20 días y mucho, mucho coraje. Que lo hemos logrado. Y eso nos pertenece para siempre.